Apretando la soga

Empapé los labios en el triste suplicio

Escalé por las derrotas para ver el precipicio

Y mis ojos aun retienen tu dulce mirada

Se ha convertido en vicio el no saber nada de nada.

Y no se acaba, tus palabras suenan como acordes

Discorde está esta mi alma y mi cabeza con el orden

Y en mi sangre solo recorre el desconsuelo

Para derramar angustia cuando corto con mi anhelo.

Sentados en el fino banco del olvido, recordando lo vivido

Lo dividido no fio ni miro si estoy dormido, amigo mío,

Lo siento, la cabeza se me ha ido y hay vacío en mi asiento

Debajo de las sábanas me hayo todavía

Abrazando a la soledad y a la melancolía

Pasan los días y no se abre todavía mi puerta

Esperando a la esperanza que quizás este muerta

Con el vaso medio lleno y a la vez medio vacío

Lo derramo cual mis lágrimas recorren como un río

Y en mi calendario otro día triste más tachado

Busco el brillo pues mi cuerpo todavía está manchado.

Aprendí a nadar en los mares de mis lágrimas, mis llantos

Pero aun me ahogo en este campo de asfalto

Me agarra la penuria y la tristeza me vacila

Me ignora la felicidad y mi corazón lo asimila.

Enterrado está mi lapso a tres metros bajo tierra

La esperanza pide ayuda pero el pasado se aferra.

Y tiene miedo de volver a mirar la luz cielo

Si hasta los rayos de sol le recuerdan a tu pelo.

Empapé los labios en el triste suplicio

Escalé por las derrotas para ver el precipicio

Y mis ojos aun retienen tu dulce mirada

Se ha convertido en vicio el no saber nada de nada.

Y no se acaba, tus palabras suenan como acordes

Discorde está esta mi alma y mi cabeza con el orden

Y en mi sangre solo recorre el desconsuelo

Para derramar angustia cuando corto con mi anhelo.

Con el sol de la mañana que calienta mi alma fría

Me despierto en un segundo sin ganas del nuevo día,

Pensando en el futuro que me deparará el mañana

Solitario vagueando por las calles de la nada.

Y me preguntan, ¿Por qué estas todo el día amargado?

Pues tendría que estar viviendo lo que yo había soñado

Y no lo veo, ni creo que lo vea por asomo,

Y si me ve que sea sin esta cruz encima del lomo.

Vigila que la semilla del corazón no muera

Y mucho menos que se enamore de la primera

Si es poco lo que pido, mas lo doy yo por sabido

Si mi aliento ya probó el suspiro del negro olvido.

Cual fugitivo, en un callejón sin salida

Como la esperanza de vivir en la mente de un suicida

Acabado en una esquina sentado en un bordillo

Tragándome el humo por haber sido siempre un listillo.

Empapé los labios en el triste suplicio

Escalé por las derrotas para ver el precipicio

Y mis ojos aun retienen tu dulce mirada

Se ha convertido en vicio el no saber nada de nada.

Y no se acaba, tus palabras suenan como acordes

Discorde está esta mi alma y mi cabeza con el orden

Y en mi sangre solo recorre el desconsuelo

Para derramar angustia cuando corto con mi anhelo.

Sin embargo yo le busco sentido a todo esto

Aprecio las miradas, las palabras y todos los gestos.

Mi felicidad no morirá en los brazos del olvido

Mi esperanza sigue en pie después de haber revivido.

Se ha esfumado todo el amor que yo te he regalado

Mi corazón no late se ha quedado congelado

Y el suspiro de mi ira que ahora le grita al hambre

De tus besos dulces refugiados en alambre.

La distancia nos separa de la mente y la memoria

Cuando el llanto es sangre y nuestro cuerpo es la escoria

Enredado entre las mantas de mi cama solitaria

Acompañado de la música que siempre es necesaria

Le pongo el sello a la carta que encierra mi juventud

Con amigos y familia aun necesario de salud

Mas me alegro, pues la vida nunca será perfecta

Llena de altibajos y no una línea recta.

Y aprendo, todo lo vivido es experiencia

Me sé la teoría, la práctica con paciencia

Pues corazón y cerebro tenemos todos

Pero solo algunos saben de inteligencia.


Perfección.

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